La infidelidad se ha transformado y a veces con razón, en
una cosa muy mítica y muy satánica, eso pasa porque quien es objeto de la
infidelidad se siente muy mal, da rabia, es muy avergonzante, causa mucho dolor,
es decepcionante, tira al piso toda nuestra confianza y expectativa,
evidentemente se genera una situación
muy dura. Y por parte de la persona que fue infiel, se va llenando de
argumentaciones que a veces terminan siendo muy duras y muy culposas, por lo tanto
estamos hablando de un asunto muy delicado.
Sobre esto se han escrito muchas cosas y se han hablado
muchas cosas, lo que primero tenemos que aceptar es que somos infieles con
nosotros mismos, cuando usted se traiciona, cuando no es coherente, cuando usted
no se pregunta ¿Yo quiero esto de verdad?, ¿Yo de verdad es esto lo que pienso?, ¿Es esto lo que me gusta?, ¿Yo quiero hacer eso o no?. Cuando nosotros
establecemos esas pautas, evidentemente
entramos en la gran pregunta. ”Puedo yo ser fiel conmigo”. Porque nosotros no
podemos pretender que venga un extraño o una extraña a sernos fiel cuando jamás
hemos sido fieles con nosotros mismos.
Lo segundo es que si yo tengo a alguien para compartir mi
vida, es importante que yo establezca como un tema de conversación y preguntar "Qué es para ti la infidelidad" "Cuáles son tus límites de infidelidad" y por ahí
empezamos a coser el mantel, tenemos que recordar que los límites o acuerdos tienen que ser claros y esto es necesario
porque los conceptos de infidelidad entre nosotros son míticos, muchos dicen “si
ella o él piensa en otra persona me es
infiel” eso es un concepto mítico, porque estás pretendiendo meterte en la cabeza de la otra persona, lo cual es imposible y eso te va a generar como
resultado angustias en tu vida, tampoco tú puedes ser dueño o dueña de sus fantasías, las fantasías son de esa
persona. Si no podemos madurar la fidelidad en nosotros, evidentemente no la
vamos a poder madurar en la relación y al no hacerlo la infidelidad va a irse
por las costuras que es donde vienen los problemas, por eso es que tenemos que tener acuerdos, porque en el momento que
yo tengo una relación contigo la tengo para amarnos, eso es algo que tiene que
ver con la exclusividad, pero tenemos que poner las pautas sobre la infidelidad, de eso que no nos gusta.
La infidelidad primero puede ser instintiva ejemplo: Estás
hablando con alguien y sin razón o motivo empiezas a sentir un juego de
palabras, seducción y sientes atracción, según los psiquiatras o psicólogos
conductistas dicen que ahí es donde tienes que salir corriendo, el problema es
que a veces no sabemos, porque cuando nos damos cuenta estamos atrapados o no
sabemos cómo salir de esas situaciones, Segundo existe otra causa que ya es ser inmaduro emocional,
tiene que ver con que esta la oportunidad, aquí nadie se va a enterar, la vida
es corta, no voy a perder este momento, etc.
En cualquiera de estos casos estamos faltándole el respeto
al acuerdo básico del amor y cuáles son los acuerdos básicos:
“Yo te voy a respetar siempre, Yo siempre estaré ahí cuando
tú me necesites, Yo siempre voy a tratar de no herirte por encima de todo”.
Esto son acuerdos básicos por lo tanto, una persona que me
ama no me puede hacer sufrir y una persona que me haga sufrir tendríamos que
poner entre comillas el amor y el acuerdo que tienen en la relación, por lo
tanto la gran pregunta es ¿Se puede ser Fiel? La respuesta es SÍ pero sepa
algo, es un trabajo diario léalo bien TRABAJO, TRABAJO, TRABAJO, trabajo de todos
los días por eso es importante lo que dice Bob Mandel “Yo me enamoro de mi
mujer todos los días cuando despierto primero que ella, la veo dormir y en ese
momento me digo, que me vuelvo a casar con ella”. Eso es un trabajo diario de
amor, recuerda lo más sagrado de una relación es el acuerdo que tenemos en
pareja.
Como escribí al principio se habla muy mal de la infidelidad
y no se entiende para que esta la infidelidad, normalmente escuchamos “mi
pareja sería incapaz” o “yo sería incapaz de ser infiel a mi pareja” esos son
todos términos de la negación, tenemos que asumir que cuando tenemos pareja,
podemos tener posibilidades positivas, pasarla bien, conjugar la vida en
plural, hacer familia, etc. Pero también tenemos las posibilidades negativas,
que me traicionen, que me sean infiel, la posibilidad que termine la relación,
etc. Todo eso entra en las posibilidades de relación de pareja, lo cual nos
debería mantener en un alerta permanente, ojo un alerta que implica que estoy
despierto en la relación, tengo que estar muy observador de mí ya que somos una
proyección de nosotros mismo en la relación de pareja, es insólito que en una
relación no se hable de un tema que es necesario, porque es un tema humano y es
hablar de la infidelidad, lo primero que debemos saber es que es la infidelidad
para ti, porque seguramente tengamos discrepancias o límites distintos, tenemos
que hablar de ella ponerlo en la mesa y establecer los límites para que cada
uno de nosotros respete el acuerdo eso es fundamental, para mí la infidelidad
es la gran oportunidad que tiene la relación de pareja para terminar de
sincerarse o una oportunidad para
seguir mintiendo, para seguir escondiéndose y para seguir sufriendo, son 2
caminos o lo negamos, o lo terminamos de asumir para empezar a trabajarlo, la
infidelidad es como la enfermedad en el cuerpo, ella viene a poner orden y como
lo hace mostrándote el desorden en el que llego tu cuerpo, la infidelidad hace
lo mismo en la relación viene a poner orden mostrando el descuido y
el desorden en el que está la comunicación con tu pareja, tiene que ver con una
comunicación pobre, una comunicación que se ha descuidado, una comunicación que
no tiene nada que ver con la honestidad, con la sinceridad.
Lo que pasa es que
para mí culturalmente no nos enseñaron a decir la verdad, lo vivimos muchas
veces en nuestros padres cuando inventan una excusa para un compromiso, el
trabajo, la sociedad, las amistades, etc. Nos acostumbraron a decir una verdad
que le convenía a la sociedad que no incomodara, también nos enseñaron a que lo
que queríamos descubrir, aprender, vivir, etc. Si no les convenía nos decían que
era malo o que no se podía. Y qué hacíamos nosotros lo escondíamos o lo
reprimíamos y lo que pasa con eso es que todo lo reprimido tarde o temprano va a
salir, es una energía que podemos represar pero tarde o temprano va a salir. Y
al salir eso lo hacemos escondido lo hacemos con mucha culpa, PERO LO HACEMOS,
porque es una parte mía que necesita expresarse, lo que pasa con esto es que yo
voy reprimiendo, voy reprimiendo y reprimiendo me voy sintiendo cada vez más
frustrado y ahí es donde comienzo yo a pagarlo con la pareja, empiezo a pelear
por cosas que no son realmente lo que me está pasando, pero como no puedo
decirlo lo peleo. Que pasa yo empiezo a frustrarme y necesito empezar a
sentirme bien, cuando empiezo a desear sentirme bien, yo soy presa de la infidelidad
entonces empiezo a salir a buscar afuera lo que no consigo dentro de la
relación, bien sea porque no lo sé pedir, porque me da miedo pedir o porque si
lo pido la pareja me lo niega, entonces salgo afuera en una actitud de búsqueda
y por supuesto lo voy a conseguir.
Parece mentira pero
la infidelidad no está siempre ligada a la parte sexual, puede haber cama pero
no todo es sexo, las grandes infidelidades no es por sexo, por experiencia
personal una vez tuve una relación paralela a la que tenía, amaba a mi pareja,
aclaro algo “El hombre que sea infiel no quiere decir que no ama a su esposa o
pareja eso es un grave error”. Continuando con mi vivencia, había una fuerza, un
interés en la otra persona que yo no podía evitarlo, era más fuerte que yo, era
algo que se iba gestando y poco a poco empecé a sentirme culpable, veía a mi
pareja a la cual amaba, sufriendo, pero no podía evitarlo, mil veces le jure
que no la volvería a ver pero era una fuerza mucho más grande que yo. Luego pude descubrir que lo que me llevaba a esa mujer no era que estaba buena,
no era que teníamos buen sexo, porque ni siquiera era más atractiva que mi pareja o mejor amante que ella, era que cada vez que me veía con mi amante,
ella se derretía por mí, me admiraba, me hacía sentir deseado, ahí fue donde descubrí
que yo necesitaba sentirme importante para mi pareja, sentir lo importante que
era yo para ella.